Mi primer Sant Jordi
Voy a ser muy sincera con esto. Y os voy a contar todo lo que hay detrás de ¿Y si es tu metabolismo?
Porque detrás de este libro hay más de lo que se ve. Hay un proceso muy personal, muy íntimo, y muchas veces también incómodo. Y siento que necesito contarlo así, sin filtros.
La idea del libro… la verdad es que no sé muy bien cómo nació. O sí. Nació de una necesidad.
De la necesidad de parar.
De la necesidad de conectar conmigo.
De aceptar que, por una lesión, no podía hacer todo lo que quería hacer en ese momento.
Pasé muchas horas en casa, en el sofá, con la sensación de “no estar haciendo suficiente”. Y ahí decidí cambiar el enfoque. Empecé a leer muchísimo, a escuchar podcasts, a formarme, a nutrirme por dentro. Era mi manera de sentir que, aunque mi cuerpo estuviera parado, mi mente seguía creciendo.
Y también fue una forma de estar más presente. De salir un poco de mi cabeza.
En paralelo, empecé a crear mucho contenido en Instagram. Era una época muy creativa. Y en medio de todo eso pensé: ¿y si hago algo más? ¿y si intento conectar aún más con vosotras?
Ahí apareció la idea de hacer un ebook.
Se lo pasé a mi amiga Janet. Y su reacción lo cambió todo.
“Cris, esto es súper interesante. ¿Por qué no lo amplías y haces un libro?”
Y ahí empezó todo de verdad. Gracias amiga.
Por eso este libro está dedicado a ella. Porque a veces solo necesitas que alguien vea lo que tú todavía no te atreves a ver.
El jueves fue un día súper emotivo.
La verdad es que empezó trabajando, porque un jueves no puedes hacer mucha cosa diferente. Y creo que justamente eso es lo bonito de Sant Jordi: que no es festivo. Que no te lo pone fácil.
Lo hace más especial.
Porque encuentras la manera.
Porque buscas ese momento en medio del día.
Porque, aunque salgas tarde, llevas la rosa a tu pareja a las 10 de la noche.
Porque sacas un rato para elegir un libro pensando en alguien.
Te levantas con la sensación de que es un día distinto.
Y sales a la calle y lo confirmas.
Barcelona está llena de colores, de vida, de gente paseando sin prisa, de miradas bonitas. Da igual el día de la semana que sea. Sant Jordi transforma todo.
Ayer, dentro de lo normal, fue un día precioso.
Pude salir un poquito antes del trabajo. Fui a comer con mi amiga Mireia, estuvimos charlando, paseando por Barcelona… disfrutando sin más. Después me encontré con mi pareja y fuimos caminando hasta la firma.
Y ahí… todo pasó rapidísimo.
Tengo la sensación de que fue como un suspiro.
En una hora y media ya sentía que el tiempo volaba. No me puedo imaginar lo que debe ser encadenar firmas, ir de un sitio a otro, esa sensación de desubicación constante… porque solo con eso ya sentí que todo iba a mil por hora.
Y aun así, fue mágico.
Porque Sant Jordi tiene algo difícil de explicar.
Siento que ese día la gente está de mejor humor.
Que el amor se multiplica por veinte.
Que hay una generosidad distinta, una alegría compartida.
Es de esas cosas que nos definen.
Como el pan con tomate, como el porrón, como Montserrat… esas pequeñas grandes cosas que forman parte de lo que somos y que no deberíamos perder nunca.
Y creo que no me equivoco si digo que, para muchos, Sant Jordi es el día más especial del año.
Porque es el día en el que demostramos que el amor va más allá de decir “t’estimo”.
Es una forma de cuidar.
De pensar en el otro.
De dedicar tiempo, intención, detalle.
De elegir un libro que crees que le puede remover, acompañar o hacer crecer.
De regalar una rosa que, en realidad, dice mucho más de lo que parece.
Es un “he pensado en ti”.
Un “te veo”.
Un “quiero compartir esto contigo”.
Y eso… eso es lo que lo hace tan único.
““Per l’abril, si cada gota en val mil,
cada rosa en val deu mil
i cada llibre cent mil.
Amb pluja, roses i llibres...””
Con mucho cariño siempre,
Cristina S