Feliz año 2026: Mis deseos para este año

Hubo tanto ruido de mi propio dolor ocupando mi mente que no conseguía escuchar todo lo que necesitaba escuchar: lo que quiero de verdad.
— La Cris de hoy

Quiero empezar el año con una reflexión…

Siempre me ha gustado comenzar el año con propósitos, con ideas, con metas y objetivos. Sin forzarme, sin frustrarme si no los consigo. Me gusta pensar y soñar en voz alta, porque, de hecho, algún día las cosas se cumplen (este año, el libro).

Creo que todos pasamos por épocas. Es así. Hay años que pasan como si no hubiera habido demasiados cambios en tu vida, y otros que pasan arrasando, como si lo cambiaran todo, lo pusieran todo patas arriba y, al mismo tiempo, lo ordenaran más que nunca.

Es curioso cómo, a veces, a nuestra vida le viene bien que la sacudan, para que coja otra forma, otra manera de vivir que, de otro modo, nunca habríamos imaginado.

También hay años que nos dejan pérdidas. En mi caso, mi gran amiga Janet. Personas que, aunque ya no puedan seguir compartiendo la vida contigo de la misma manera, están ahí de otra forma. Las sientes cerca y, cuando algo ocurre de golpe, te viene su voz: “Molt bé, amor!”. Es curioso cómo nunca se van del todo. Una vez escuché que llorar y hablar de ellos es la mejor manera de honrarlos y de hacerles sentir lo mucho que los queremos.

Todos los años empiezo con agradecimientos, porque siento que, agradeciendo todo lo que tienes, ya se vuelve suficiente. Y es así. Pero también soy una persona a la que le encanta vivir con propósitos y metas. Me llena de felicidad saber que están ahí. No tienen que ser grandes cosas; a veces son pequeñas, cambios sutiles o simplemente deseos de que algo se mantenga tal como está.

Este año 2025 me ha transformado profundamente, a todos los niveles. Pero también me ha hecho sentirme inmensamente afortunada. He recuperado, después de tanto tiempo, mi vida. Esa vida que seguía allí donde la dejé: la gente que me rodea, lo que soy y lo que he conseguido ser. A veces dicen que las experiencias duras te hacen más fuerte… y es verdad.

A este nuevo año no le pido demasiado. Le pido que todo siga igual. Y pensaréis: “Cristina, pero si dices que te gusta vivir con propósitos”. Y es cierto. Pero a este año le pido estabilidad. Llevo tres años de muchísimos cambios, de demasiadas cosas ocurriendo a la vez, y siento que necesito anclarme, poner freno, añadir una pausa. Necesito escucharme de verdad.

Eso he hecho este año, aunque durante mucho tiempo hubo tanto ruido de mi propio dolor ocupando mi mente que no conseguía escuchar todo lo que necesitaba escuchar: lo que quiero de verdad.

Así que sí, a este año le pido pausa, estabilidad, calma. Seguir así, progresando, sintiendo que mi vida no se ha ido, que puedo recuperarla. Puede parecer loco, pero cuando durante tanto tiempo vives la vida desde la experiencia del dolor, todo se vuelve gris: nada llena igual, nada parece tan bonito, nada se ve con los mismos ojos. El dolor ocupa el 90 % de tus pensamientos, y eso hace que todo sea menos vida.

Y es tan fuerte esto que, cuando ese dolor desaparece —o empieza a desaparecer, porque aún sigo recuperándome— todo cambia de color. Todo se respira diferente. Todo parece nuevo.

Os juro que siento que vuelvo a empezar. Y lo siento tan intensamente que el agradecimiento viene implícito en cada pequeño detalle de mi día.

Os deseo mis mejores deseos para este 2026.


Sonreíd, agradeced y no deis nada por hecho.


La vida, a veces, solo nos pide que tomemos conciencia de lo poco que necesitamos para ser felices.

Con mucho cariño siempre,

Cristina S.

Siguiente
Siguiente

Mi porridge favorito para este frío